Un joven gay denunció que fue «discriminado» y «brutalmente golpeado» en el boliche «Kryon» de Santa Rosa, La Pampa, hecho que repudió la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (Falgbt), que exigió una «investigación profunda» y «castigo a los responsables».
Damián Marsero denunció que el viernes pasado fue discriminado por un patovica del boliche Kryon y que, cuando intentó hablar con el dueño del lugar, fue «agredido con gas pimienta por una policía» que lo escoltaba y «golpeado brutalmente por miembros de la unidad antidisturbios», informó en un comunicado la Falgbt.
La vicepresidenta de la entidad, Claudia Castrosín Verdú, dijo a Télam que «no pueden seguir pasando estas cosas. Tenemos ley de matrimonio igualitario y esto sigue pasando; hay que desarmar culturalmente la discriminación», reclamó.
«Conquistamos la legislación tras muchos años de lucha» y ahora «el desafío más grande tiene que ver `con el cambio de cabeza`, el cambio cultural, porque no se trata del patovica que le pega, sino de una ciudad que discrimina», sostuvo.
Desde la Falgbt exigieron una «investigación profunda» y «castigo a los responsables» y solicitaron una audiencia con el gobernador de La Pampa, Oscar Jorge.
Según relató Marsero, tras la golpiza fue trasladado a la seccional 3ra. donde permaneció desde las 4 de la mañana hasta las 12 del mediodía sin poder comunicarse con su familia o abogado.
En diálogo con la Falgbt el joven relató que esas situaciones «son habituales en la provincia, en especial en las discos y por parte de personal de seguridad» y expresó su voluntad de trabajar para impulsar campañas de concientización que combatan la discriminación.
La Flgbt exigió «a las autoridades políticas y policiales» de La Pampa «una investigación profunda sobre lo sucedido y la sanción» de los responsables «de este hecho de violencia aberrante» y pidió a los legisladores que, «de una vez por todas, decidan el tratamiento de una nueva Ley de Penalización de Actos Discriminatorios».
«Esa ley es una herramienta indispensable para la educación y el cambio social, pero también para la sanción de las situaciones que, muchas veces, terminan en agresiones aberrantes», concluyó Castrosín Verdú.
(Télam)

